"Beso" por Luv - Blog Luv
Pairing principal: Buffy y Spike.
Tiempo: Post 6x07 Once More with Feeling.
Beso
La luna estaba en lo alto. La noche ponía fin a aquel día. Todo estaba en silencio, Sunnydale dormía profundamente y no se veía a nadie por las calles. Tan sólo dos figuras deambulaban aún a esas horas intempestivas. Caminaban lentas, una al lado de la otra como sonámbulas. El ritmo de sus pasos acompasados era la última melodía con la que Sunnydale despedía ese extraño día lleno de canciones y números musicales.
No hablaban. Spike la miraba de vez en cuando, le brillaban los ojos. Estaba feliz, extrañamente feliz. Durante el camino mientras andaban sus manos se habían rozado un tanto varias veces, pero ninguno de los dos evitó que se volvieran a rozar otra vez. Ninguno de los dos tenía prisa por llegar a casa esa noche, como si no existiera casa a la que llegar, y ese silencio que compartían en medio de la noche les proporcionaba una tranquilidad que ninguno había experimentado en mucho tiempo. Aunque también los dos sabían que bien podía ser una de esas calmas que preceden a la tempestad.
Buffy apenas le miraba, un par de veces tan sólo, como para asegurarse de que seguía allí a su lado. Era consciente de lo que había hecho, y de la momentánea felicidad y plenitud que había sentido, pero había una voz dentro de ella que la recordaba lo que era Spike, un monstruo sin alma. Pero Buffy no la prestaba atención, ahora no.
Casi sin darse cuenta llegaron a la casa de Buffy. Ambos hubieran deseado tardar mucho más en llegar, pero ya habían dado mucho rodeo evasivo, había llegado el momento de despedirse, pero ninguno quería separarse del otro.
Buffy, ahora sí, le miró, directamente a los ojos. Brillaban de un modo tan especial, le parecieron muy hermosos, ese azul sincero y húmedo que ahora parecía chispear en su rostro. Sentía tantas ganas de abrazarle, de fundirse con él y olvidarlo todo, su vida, sus obligaciones, su misión... de volver a sentir lo que había sentido al besarle, que tuvo que hacer un esfuerzo para no colgarse de su cuello de nuevo.
- ¿Quieres que entre contigo? –dijo Spike –Puedo quedarme un rato si no quieres estar a solas.
Su voz era un bálsamo; la miraba con tanto sentimiento con ese brillo en los ojos que Buffy recordó haber visto antes, cuando le besó aquella primera vez lleno de moratones y heridas. Aunque el beso era distinto. Muy distinto. Aquella vez deseo besarle pero no tanto como le deseó esta noche.
Buffy le miró con ternura que no podía disimular.
-No, gracias Spike. Estoy bien.
“Yo sí que estoy bien” pensó él. Sonrió tímidamente y agachó la cabeza. Si le latiera el corazón aún lo llevaría a toda velocidad y sentiría que le faltaba el aire. Levantó la vista un poco sin mirarla a la cara, veía las puntas de su pelo dorado sobre sus hombros y se estremeció al recordar el tacto tan suave. Dirigió sus ojos más arriba, hacia los de ella sin levantar la cabeza, con esa expresión de tanteo, como de quien no está del todo seguro del terreno que pisa, pero lleno de deseo de averiguarlo. Ella le miró un tanto extrañada, como si le viera por primera vez, una mirada parecida a la primera que intercambiaron hace tanto tiempo ya.
Buffy, sonrió levemente, casi por hacer algo, porque no se le ocurría que decir ni qué hacer, bueno qué hacer si se le ocurría pero mejor no seguir ese camino. Se habían besado, y de qué manera y por dios que lo había deseado desde hacía más tiempo del que estaba dispuesta a admitir. Tan cálido, tan apasionado... ¿cómo podía ella imaginar que le iba a gustar tanto besarle? ¿cómo iba a imaginar que él besaba así? Un bicho sin alma, ni calor en el cuerpo... Sin embargo en ese momento no le hubiera sorprendido sentir el latir del corazón de Spike de nuevo, tan pegado al suyo, todo el tiempo que duró ese magnífico beso...
Y cuando se separó de él... Se dio cuenta de que ya no había marcha atrás, de que por muchas veces que le hubiera dicho que no quería nada con él, que él no era digno de ella, por mucho que hubiera tratado de apartarle de su vida, ahora ya no había marcha atrás.
“Hay algo -pensó Buffy- No puedo decir que Spike no me parezca guapo, ni, no puedo negarlo... sexy, pero tiene que haber otra cosa” Sentía que Spike le envolvía y estaba como hechizada por sus ojos, como si al besarle él le hubiera envenenado con algún filtro de amor. Pero no, sólo había probado sus labios. La conciencia de Buffy le gritó en su interior: “Los labios de tu enemigo, de un asesino encadenado, los labios del mal... ¿te gustaba eso?” . Sintió un escalofrío, y acalló aquella voz.
Spike dio un paso largo hacia ella, ágil. Quedando cerca de ella, suavemente sonrió. Levantó la mano hacia el pelo dorado de Buffy, deteniéndose un momento como ruborizado, con una expresión tan infantil y sensual al mismo tiempo que Buffy pensó que era la cosa más bonita que había visto nunca. Spike no dejaba de mirarla a los ojos. Adoraba sus ojos, le decían tantas cosas, leía en sus ojos mejor que en los ojos de nadie. Sabía cuando la Cazadora estaba para bromas, para tontear, o cuando estaba tan triste que lloraba sin lágrimas, porque era una chica dura. La conocía, conocía lo malo y lo bueno de ella. Era tan preciosa, no sólo su cuerpo, era algo de su alma... “Que bobadas digo, qué sabré yo del alma, si soy un vampiro”. La amaba. La quería cerca, porque hubiera jurado mil veces que este era otro de sus sueños, de los miles de sueños que tenía con ella. Necesitaba estar cerca y olerla y sentir su calor para asegurarse de que esto era real. Porque ahora que la había besado, sabía que ya no tenía escapatoria, ahora ya no. Y no quería sufrir por amor otra vez... Otra historia frustrada que añadir a la lista de desamores de Spike... Quería que saliera bien, pero tenía tantas dudas, tanto miedo, sobre todo por ella, porque la miraba y sentía su mismo miedo, y una tenacidad infranqueable que le iba a costar derrumbar.
La forma en que Spike la miraba le desarmó por completo y dejó escapar una risita algo ruborizada. “Gracias” -pensó Buffy. Spike le había salvado. Había detenido su baile mortal, le había salvado la vida, quizá a cuenta de no haber podido salvársela cuando hizo falta contra Glory. Buffy intuía esa extraña nobleza en el negro corazón de Spike, esa ternura y dedicación. Spike ahora, como tantas otras veces, le fascinaba.
-Entonces –dijo Spike suavemente- ¿Te veré mañana?
Spike estaba tembloroso, ¿estaba pidiéndole una cita? Bueno ella le había besado, eso tenía que significar algo.
Buffy no le escuchó, no se dio cuenta de la petición de Spike, no se dio cuenta de nada que no fuera la forma que los labios de Spike tomaban al hablar, no podía dejar de mirarlos y desearlos, tan tiernos, y su forma tan sensual... Estaban ahí frente a ella, y ella simplemente podía tomarlos. Podía porque Spike no se lo impediría. Ella quería sentir, quería volver a sentir como les sintió antes, y no le importaba nada más. Y le sentía tan cercano, tan igual que ella.
Alzó la barbilla despacio hacia los labios de él que la esperaban también sedientos, haciendo caso omiso del ahora coro de voces en su interior que la decían que no debía hacerlo.
Spike inclinó su rostro al encuentro de ella.
“Es ¿Esto es un “sí”, Buffy?” pensó casi emocionado, pero alerta, Buffy se le antojaba impredecible.
Antes de que sus labios se rozaran de nuevo sus miradas se cruzaron.
-Te quiero Buffy... - Spike lo soltó por fin y fue tan feliz... Aunque no albergaba demasiadas esperanzas en que ella le devolviera el gesto.
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