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"Ausencia" por Luv - Blog Luv

Título: Ausencia.
Tiempo: Capítulos 6x19, 7x01, 7x04 y 7x15.
Rating: Para mayores de 18.
Prólogo Autora: El epicentro de la trama de este relato es el abrigo de Spike: Lo cual os lo debo a vosotras, que leyendo vuestras opiniones en el topic sobre el chaquetón de Spike (posteado por Arisa ) me inspirasteis para escribir este fanfic. ¡Por eso esto va dedicado a vosotras chicas!
La acción trascurre desde que Spike abandona su abrigo en casa de Buffy aquella noche del "Todo rojo (Seeing red 6x19?)" (Estaba él como para recoger abrigos... buf); hasta que finalmente lo recupera en "Tenemos que hacerlo (Get it done 7x15)"
He escogido cuatro momentos clave para la narración de esta historia:
-La noche del baño en "Todo rojo" 6x19
-El día anterior al primer episodio de la 7ª temporada "Lecciones"
-Al final del capítulo "Socorro" 7x04 después de la muerte de Casie
-Durante el capítulo "Tenemos que hacerlo" 7x15
Son cuatro textos breves en los que a Spike lo desplazo a un segundo plano para centrarme en lo que piensa y siente Buffy durante la ausencia de él, aunque los dos últimos textos tratan bastante de Spike también. Ahondo principalmente en Buffy, siempre tan reservada. Intento establecer una similitud entre lo que siente por Spike y su comportamiento con el abrigo de este.

Ausencia

ESCENA 3: Siguiente escena ocurre al final del capítulo 7x04 Socorro. Despues de que todos en el salón, al final del capítulo, lloraran la muerte de Casie, la última frase que dice Buffy en esa escena es "A veces no puedes ayudar". La acción trasncurre, después de esa frase y justo antes del epílogo de ese capítulo, en que Buffy se sienta en su puesto de trabajo un tanto deseperanzada.

-Spike.

De todos los oscuros rincones del sótano Spike había escogido el más tétrico. Buffy solía encontrarlo siempre ahí, sentado en la densa oscuridad, agazapado, a veces susurraba cosas ininteligibles. Él tardó en mirarla a la cara. Se sorprendió como si hiciera mucho tiempo que no la veía.

-Te lo dirá -la miró fijamente con su mirada azul como si le desvelara un secreto muy íntimo- Algún día ella te lo dirá.

Buffy frunció un tanto el ceño, no sabía de qué demonios le estaba hablando, pero desistió de intentar averiguarlo. Se acercó un poco más a él.

-Casie... -añadió Spike.

Buffy dejó la caja de cartón que llebaba a un lado y se sentó en un bidón unos metros delante de él. Se le quedó mirando muy seria, le apenaba mucho verle así. Sobre todo ahora que sabía que había cambiado y que lo había hecho por ella... Buffy no lo reconocería nunca, ni siquiera a veces así misma, pero le gustaba volver a sentarse cerca de él, volver a sentir su presencia cerca, por supuesto sabiendo que ahora Spike en verdad no la haría nunca daño. Aunque la decepcionó mucho pensar lo pobre que era ahora su presencia, tan lamentable... ¿Qué era ahora Spike? ¿Qué quedaba del Spike que creía conocer tan bien?

-Ella tenía un problema de corazón, murió porque su corazón se paró... -le explicó Buffy, aunque tuvo la sensación de que no la estaba escuchando hasta que Spike asintió un poco con la cabeza- La Cazadora no puede hacer nada en esos casos.

-No puede ayudar -Spike la miró, tenía los ojos brillantes y por un momento parecía lúcido, y no un pirado. -Nadie le puede ayudar- Spike mantuvo la mirada de ella- Él ha hecho tanto mal...

Buffy observó con disimulada preocupación cómo Spike se llevaba las manos a la cabeza lentamente y apretaba sus puños contra las sienes hasta que sus nudillos se volvían blancos. Temblaba nervioso.

Buffy no se atrevía a tocarle, ni a apaciguarle, y tampoco en realidad sabía si quería hacerlo. Ella y Spike se habían hecho tanto mal el uno al otro que por un momento le pareció surrealista estar allí de nuevo delante de él, sintiendo lástima y compasión. Lo más curioso, es que en el fondo le admiraba... Spike tenía un rumbo una estrella que seguir que era el amor, la senda que seguía Buffy era la de la muerte, era la Cazadora.

Estaba hecho una piltrafa, pero allí le vió por momentos resplandeciente, mil veces mejor que ella, con objetivos para vivir más nobles y heroicos que los suyos propios... se sentía inferior a él. No sabía si era la culpa que aún le recorría lo que la hacía pensar así.

Spike apartó las manos de sus sienes lentamente, y cruzó sus brazos abrazándose así mismo apoyándose con fuerza contra el muro a su espalda, como si deseara alejarse de Buffy. Spike la miró desde las sombras del frío rincón.

-Enloquecí, jamás podré perdonarme lo que te hice, Buffy -su voz temblaba levemente- Pensé que podría hacerlo... pensé... -se detuvo. Calló de pronto, incapaz de continuar.

Buffy tragó saliva, porque sentía su garganta tan seca de pronto que la dolía. La situación era demasiado tensa, y era demasiado peligroso hablar de aquello... Además no estaba preparada aún para pasar largos ratos en compañía de Spike, quizá no volvería a estarlo nunca. Debía cumplir con lo que había venido a hacer. Ayudar. Intentar ayudar.

Alcanzó la caja y se acercó más a Spike, lentamente, temiendo entrar demasiado en su territorio, quería respetar su soledad, su profunda pena, sentía que Spike deseaba estar solo, y que ella allí abajo con él sólo le complicaba las cosas. Sentía su arrepentimiento como una carga eléctrica cada vez que sus miradas se cruzaban, sentía todo su dolor. Por eso no quería acercarse demasiado, temía que eso le hiciera empeorar. Ella no quería tocarle, pero además supo que Spike no estaba preparado para que ella le tocara, o le perdonara... Se detuvo a pocos pasos de Spike.

-Spike. He traido esto.

Spike miró la caja receloso.

-¿Que es eso?

Buffy no respondió.

Spike se levantó y se acercó a la caja. Buffy dio un paso atrás, para mantener la distancia entre ellos. Casi fue un acto reflejo, no lo pensó dos veces. También ella sufría cuando le tenía delante. Spike la miró decepcionado y herido, pero lo triste era que en sus ojos había resignación. Suspiró levemente, se agachó y abrió la caja.

Buffy pensó que Spike ahora estaba un poco más lúcido y más atento, de como solía estar aquí en el sótano. Debía aprovechar eso antes de que volviera a su extraño ensimismamiento.

-Te lo dejaste en mi casa la última vez que... -dijo Buffy sintiendo como la voz se le apagaba poco a poco en la garganta, de nuevo reseca.

-¿Por qué? ¿Por qué me la traes? Pensé que... ya no existiría...

Spike rehuía su mirada. Recuperar su abrigo había conseguido emocionarlo de una forma muy íntima. Extendió la mano hacia el interior de la caja. Tocando con los dedos la textura del cuero...

De pronto Spike retiró la mano del abrigo y la cotuvo con su otra mano, frotándola como si hubiera recibido un calambrazo. Dio rápidamente un paso atrás hacia su rincón, su mirada se ensombreció. Buffy se lo temía; sintió que Spike volvía a sumirse en su mundo, como si las sombras de aquel rincón comenzaran a engullirlo muy lentamente de nuevo.

-No- dijo Spike.

Buffy le iba a perder de nuevo. No quería seguir allí con él más tiempo, esperando a que volviera de nuevo de sus ensoñaciones y atendiera lo que ella quería decirle, y tampoco soportaba verlo así. Quería ayudar a Spike, quería ayudarle a recuperar su antiguo espíritu luchador. Buffy sentía que se lo debía, porque en su interior le comprendía tan bien.

-Spike, escúchame.

Spike se había vuelto a sentar, mirando fijamente la caja. Buffy debía hacer algo porque Spike ya no la escuchaba. Buffy había traido ese abrigo porque intuía el extraño afecto que Spike tenía por sus escasas pertenencias (su mechero, su abrigo). Pensó que eso le animaría pero no había caído en la parte peligrosa del asunto: Ese abrigo le había acompañado durante mucho tiempo y era testigo de lo que había hecho...

-Spike, mírame -Buffy se había plantado frente a él en cuclillas, cara a cara y le sujetó firmemente del mentón, obligándolo a mirarla a los ojos- Mírame.

Lo consiguió, Spike la miró. El corazón de Buffy dio un respingo, leía tanto en esa mirada azul tan profunda y sentía su piel fría entre los dedos... que por momentos casi le pareció el momento más tierno que le había regalado a Spike en toda su existencia "Acabemos con esto de una vez" Pensó.

-Debes recuperarte, van a pasar cosas importantes. Debes recuperar tu fuerza. Tal vez eso -señaló el abrigo- te ayude.

-Ella no me deja tocarlo –Spike apartó la mirada, estaba pensando en Nikki- Dice que no lo merezco. Ya no soy un guerrero.

-Spike. Por favor. -Buffy estaba perdiendo la paciencia, no por culpa de Spike, simplemente era demasiada presión, demasiados sentimientos, estaba deseando marcharse de allí- Escuchame. Hoy has luchado, has ayudado. Y gracias a ti pudimos salvar a Casie.

Spike bajó la cabeza mirándose las manos.

-Un guerrero mata -susurró- con estas manos. La muerte... la venganza, el alma...

Buffy suspiró. No se sentía con fuerzas de continuar.

-Spike eres un guerrero. Aún puedes ayudar. Y de todas formas esto te pertenece, creo que deberías tenerlo cerca, quizá te ayude a encontrar las fuerzas que te faltan. -"O la cordura"-pensó- Quizá te ayude a enfrentarte a lo que sea que... que te hace esto, que te mantiene así.

Spike alzó sus ojos. Otra vez esa mirada de profundo amor, de profundo agradecimiento pero llena de vergüenza y de desmerecimiento. Buffy sabía que él seguía amándola, quizá más ahora que nunca, y cada vez que él la miraba de esa forma, Buffy sentía encogérsele el corazón. No podía con ello, era demasiado.

-No tengo nada más que decirte -dijo Buffy. Debía cortalo, debía cortar ya esa mirada de Spike, debía mostrarse fría, aunque por dentro se estuviera deshaciendo de tantos sentimientos que le provocaba, pero no podía permitir que Spike se volviera a encaprichar de ella. Sobre todo porque ella no tenía nada claro lo que sentía por él, o tla vez no era capaz de admitirlo aún. Y temía tanto volver a hacerle daño...

Spike volvió la cabeza. Tal vez sollozó en silencio.

Buffy se dio la vuelta encaminándose hacia la salida del sótano, con los hombros rígidos por la tensión y la preocupación, casi enfadada consigo misma, sin saber porqué. Por fin iba a salir de allí. Le apenaba no poder soportar más tiempo estar con él, pero aún era pronto para olvidarlo todo, era pronto para volver a reconocer en ese hombrecillo perdido al Spike que ella conocía, y el asunto del alma estaba demasiado reciente.

Spike se quedó en silencio y observó cómo se marchaba la Cazadora. Y pensó que de nuevo había hecho algo mal, pues le pareció que se marchaba enfadada con él o tal vez decepcionada, y no la culpó. Cuando Buffy desapareció de su campo de visión, miró la caja. Se acercó a ella y contempló su abrigo en el interior.

Oscuro y tranquilo como un cuervo dormido, ajeno a los sentimientos que despertaba en Spike. Un extraño afecto y familiaridad, una pizca de alegría por sentirse acompañado en su silenciosa oscuridad. No lo tocaría, no ahora. Estaba perdiendo la cabeza, necesitaba controlar mejor ese alma suya. Ahora no podía hacer de guerrero, no podía ser fuerte ni heroico. Ahora era un rebujo de ropa vieja tirado en un rincón. No era un guerrero. Aunque le conmovió profundamente que Buffy hubiera tenido el detalle de tratar de ayudarle, pese a que él no se lo merecía. Pero ese abrigo no iba a darle todo aquello que había perdido, no iba a llenar el vacío que tenía en su interior. Un interior lleno de cosas nuevas, sentimientos, conciencia, pero falto de... falto de Buffy. Spike se apartó del abrigo y se surmegió de nuevo en las sombras de aquel rincón.

-Eso no va a llenar tu ausencia, Buffy.

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